LOS TRASTORNOS DE ANSIEDAD
¿Que es la Ansiedad?
La ansiedad es una respuesta normal a amenazas dirigidas contra nuestro cuerpo, posesiones, modo de vida, seres queridos o valores acariciados; es normal que se presente en un esfuerzo extremo o una situación de la vida cambiante rápidamente y que requiere una adaptación continua. La ansiedad “normal”, la experimentamos todos más de una vez en la vida, acicatea al individuo a la acción útil y desempeña un papel importante en el cambio benéfico y el crecimiento de la personalidad. En contraste, la ansiedad excesiva hace infeliz al individuo y tiene un efecto deletéreo sobre su funcionamiento.
La ansiedad es un estado subjetivo consciente diferentemente descrita como una emoción, afecto o sentimiento. Se manifiesta por ciertas clases de conducta y va acompañada de cambios fisiológicos característicos. Que esta sea normal o no, depende de su intensidad, duración y circunstancias que la causan. En la vida diaria, el miedo y la ansiedad se diferencian con frecuencia en que el miedo es la respuesta a un peligro real y la ansiedad es resultado de causas obscuras e irracionales. La ansiedad intensa, desorganizada, se denomina “pánico”.
¿Son frecuentes los trastornos de ansiedad?
Millones de personas sufren en un momento de su vida un trastorno de ansiedad.
Por lo general, aunque en la infancia y adolescencia es frecuente, en la vida adulta suele comenzar al final de los 20 años o al inicio de los 30 y puede ocurrir tanto en hombres como en mujeres, aunque ellas se ven afectadas en mayor proporción. El médico de atención primaria ve al menos un paciente al día con algún trastorno de ansiedad. De hecho, estos son más comunes que la diabetes mellitus en la consulta de atención primaria. Desdichadamente, la mayoría de veces la enfermedad no es diagnosticada o tratada adecuadamente.
Este error diagnóstico o terapéutico es debido a varios factores:
a. Cuando se habla sobre la entrevista de pacientes con trastornos de ansiedad, los médicos expresan una variedad de preocupaciones:
1. «Consume demasiado tiempo»
2. «No quiero abrir la “Caja de Pandora”»
3. «No sé qué hacer una vez identificado el problema»
4. «No me siento cómodo tratando pacientes con síntomas psicógenos, esa es labor para el psiquiatra»
b. Los pacientes expresan un grupo distinto de preocupaciones:
1. «Espero que el doctor tenga tiempo para escucharme y no me eche de la consulta»
2. «Ojalá el médico tome en serio mis síntomas»
3. «Espero que no me diga que mis síntomas son imaginarios»
4. «Espero que no descubra que tengo algo grave»
c. Algunos pacientes con trastornos de ansiedad exponen sus síntomas en términos psicológicos:
1. «No puedo hacer frente a la situación»
2. «No puedo hacer mi trabajo»
3. «Me siento nervioso»
d. Muchos atribuyen los síntomas a causas físicas y es frecuente que centren sus quejas en un problema corporal. Incluso los que sospechen una causa emocional pueden mostrarse remisos a decirlo. Quizás crean que sólo son importantes los trastornos del cuerpo y los problemas emocionales son signo de debilidad.
Estos son algunos de los obstáculos, si bien no todos, al menos los más frecuentes.
Manifestaciones
Hay dos grandes constelaciones de síntomas: En primer lugar, los síntomas asociados con trastorno de angustia, que ocurren en forma de episodios definidos y pueden acabar conduciendo a comportamiento de evitación:
Sensación de atragantamiento o «nudo en la garganta»
Palpitaciones, taquicardia o molestia precordial
Sudoración excesiva
Flojedad o falta de fuerza en las piernas
Náuseas o malestar abdominal
Temblor o agitación
Dificultad para respirar, sensación de ahogo, hiperventilación
Dolor, presión o molestia en el tórax
Desvanecimiento, sensación de vahído o mareo
Sensación de pérdida de equilibrio o inestabilidad
Hormigueo o entumecimiento en partes del cuerpo
Sofocos o escalofríos
Preocupación por la salud
Sensación de que las cosas en el medio ambiente son extrañas, irreales, nebulosas o distantes
Sensación de distanciamiento o externalización de todo o parte del cuerpo, con sensación de que se está flotando
Miedo a morir o sensación de que va a suceder algo terrible
Sensación de pérdida de control o miedo a volverse loco
Comportamiento de evitación agorafóbico
Sensación de miedo súbito e inesperado, sin razón aparente inmediata
En segundo lugar, síntomas asociados a otros trastornos de ansiedad, que tienden a ser continuos más que episódicos:
Dificultad para tragar o «nudo en la garganta»
Frecuencia cardíaca aumentada
Manos sudorosas
Molestias gástricas, náuseas, diarreas
Temblor, contracciones musculares, sensación de agitación
Dificultad para respirar
Sensación de tensión o tirantez
Incapacidad para relajarse
Tensión y dolor de los músculos
Sequedad de la boca
Micción frecuente
Respuesta de alarma exagerada
Dificultad para concentrarse o «mente en blanco»
Dificultad para conciliar el sueño o para permanecer dormido
Irritabilidad o impaciencia
Es raro que se presenten todos los síntomas, lo más frecuente son combinaciones de varios de los síntomas consignados con diferentes grados de intensidad.
La mayoría desarrollan agorafobia, o miedo a encontrarse en lugares o situaciones de los que pudiera ser difícil o embarazoso escapar, o en los que no podría contarse con ayuda si se produjese una crisis.
Causas
En el pasado, estos trastornos solían relacionarse con el estrés. En la última década se ha descubierto que tienen una base biológica asociada a vulnerabilidad genética. En el cerebro existen substancias químicas cuya función es servir como transmisores de los impulsos nerviosos, a estas se les conoce como neurotransmisores. Existe gran cantidad de transmisores, pero uno de ellos —el ácido gamma-amino-butírico (GABA)— se halla involucrado en el origen de estos trastornos. Este ácido forma un complejo que funciona como inhibidor del cerebro, y cuando los niveles del mismo se hallan reducidos disminuye su efecto inhibidor y surgen las manifestaciones de la ansiedad.
Tipos de trastornos de ansiedad
Hay básicamente siete entidades que se clasifican dentro de los trastornos de ansiedad, estas son:
1. Fobia simple, miedo persistente a un objeto (un perro, un gato), o a una situación (volar), distinto del temor a una crisis de angustia (como en el trastorno de angustia), o a la humillación o el ridículo en determinadas situaciones (como en la fobia social). La exposición al estímulo fóbico provoca casi siempre ansiedad inmediata; el individuo evita tal estímulo o soporta la ansiedad con gran dificultad.
2. Fobia social, miedo persistente a una o más situaciones en las que el individuo se siente objeto de escrutinio y teme hacer algo humillante o embarazoso (miedo a ser observado mientras come, incapacidad de orinar en un sanitario público, o imposibilidad de hablar o representar en público).
3. Trastorno adaptativo con ánimo ansioso, reacción mal adaptada a uno o más estresores psicosociales identificables, que ocurre dentro de los 3 meses siguientes al comienzo de los estresores. Se caracteriza por predominio de síntomas de nerviosismo, preocupación e inquietud.
4. Trastorno de angustia (con o sin agorafobia) se caracteriza por la presencia de crisis de angustia, consistentes en períodos definidos (1 a 60 minutos de duración) de miedo o incomodidad intensa, que aparecen de forma inesperada y no desencadenados por situaciones en las que el individuo es el centro de atención de otras personas. Además se puede experimentar dificultad para respirar o sensación de ahogo; mareo, sensación de inestabilidad o desvanecimiento; palpitaciones o taquicardia; temblor o agitación; sudación; atragantamiento; náuseas o molestias abdominales, despersonalización o desrealización; sensación de entumecimiento u hormigueo, accesos de calor o frío, dolor o molestia en el tórax; miedo a morir; miedo a volverse loco o a hacer algo incontrolado.
5. Trastorno de ansiedad generalizada, se caracteriza por ansiedad y preocupación sin base real o excesiva sobre dos o más circunstancias vitales, que persiste durante un período mayor de seis meses y a lo largo de ese tiempo la persona esta preocupada la mayor parte de los días. En individuo afectado sufre síntomas que pueden clasificarse en tres grupos: tensión motora (Temblor, contracciones o sensación de agitación; tensión o dolor de los músculos; inquietud; fatigabilidad fácil), hiperactividad vegetativa (Dificultad para respirar o sensación de ahogo; palpitaciones o taquicardia; sudación o manos frías y húmedas; boca seca; mareo o sensación de inestabilidad; náuseas, diarrea u otras molestias gastrointestinales; sofocos o escalofríos; micción frecuente; dificultad para tragar o sensación de «nudo en la garganta») y vigilancia y exploración (Sensación de que va a suceder algo; respuesta de alarma exagerada; dificultad para concentrarse; dificultad para conciliar el sueño o para permanecer dormido; irritabilidad).
6. Trastorno de estrés postraumático, el paciente ha experimentado un evento traumático fuera del rango de la experiencia humana usual, capaz de producir una alteración intensa en cualquier persona (amenazas serias para la vida o la integridad física de uno mismo, un hijo, del cónyuge o de otro ser amado –accidente, asalto, violación, rapto o pelea-, destrucción súbita del hogar o la comunidad; o participación en un caso de asesinato o lesiones graves
7. Trastorno obsesivo compulsivo se distingue por la presencia de dos elementos: obsesiones y compulsiones. Las obsesiones son ideas, pensamientos, impulsos o imágenes recurrentes y persistentes, de carácter intrusivo, indeseado, injustificado y repugnante. El individuo intenta ignorar o suprimir tales pensamientos o impulsos, o neutralizarlos con algún otro pensamiento o acción. Además reconoce que las obsesiones proceden del interior de su mente y que no están impuestas desde fuera. Las obsesiones provocan ansiedad que conduce a compulsiones. Las compulsiones son comportamientos repetitivos, sin objetivo e intencionados, que una persona realiza en respuesta a una obsesión, o de acuerdo con ciertas reglas o de modo estereotipado. Las obsesiones y compulsiones causan sufrimiento marcado y consumen más de 1 hora diaria.
Opciones de tratamiento
Los trastornos de ansiedad pueden tratarse en forma efectiva mediante psicoterapia, psicofármacos o una combinación de ambos. La psicoterapia puede ayudar a que la persona explore y gradualmente resuelva los factores psicológicos que contribuyen a los síntomas de ansiedad. La relajación, el biofeedback y la meditación mejoran a veces los síntomas de ansiedad. Se dispone de varios medicamentos que pueden facilitar la recuperación del paciente al aliviar los síntomas importantes, como la inquietud excesiva, la tensión muscular y el insomnio. Esos medicamentos son seguros y eficaces cuando se toman bajo la dirección del médico. El alcohol, la cafeína y la nicotina pueden empeorar la ansiedad y deben evitarse. Además, hay que consultar con el médico antes de consumir bebidas alcohólicas o tomar cualquier otro fármaco, cuando se está recibiendo medicación por un trastorno de ansiedad. No todos los tratamientos y técnicas funcionan igualmente bien en todos los pacientes. Usted y su médico decidirán conjuntamente qué combinación de tratamiento es la mejor en su caso.
Tomado y adaptado del material educativo del NIH